Geología

Nuestros viñedos se encuentran en altitudes que oscilan entre los 1.000 y 1.400 metros, en suelos volcánicos de diferentes texturas  que aportan una mineralidad única a nuestros vinos.

Esta ubicación privilegiada, combinada con prácticas agrícolas sostenibles, nos permite elaborar vinos que reflejan la esencia de nuestra tierra.

La edad de la isla de Gran Canaria es de unos 14,5 millones de años. Es más joven que las orientales, pero más vieja que las occidentales. Su historia geológica se caracteriza por una continua alternancia de episodios eruptivos y de erosión. El resultado es un relieve muy accidentado desde la cumbre hasta el mar, a través de una red radial de barrancos.

Cronológicamente, la Isla se ha formado a lo largo de tres grandes ciclos eruptivos, intercalados por periodos de inactividad volcánica, durante los cuales han primado los procesos erosivos.

Durante el primer ciclo eruptivo, surge en un primer momento sobre el nivel del mar, una isla chata de poca altura. Este originario edificio se asienta sobre el complejo basal, fruto de erupciones submarinas que dan lugar al basamento insular. Las erupciones volcánicas siguen sucediéndose de manera intensa, lo que va a propiciar que el edificio central crezca de manera importante, creándose el primitivo escudo insular. Al mismo tiempo, la gran emisión de materiales volcánicos provoca el vaciamiento de la cámara magmática de este edificio central, lo que da pie al colapso del mismo y a la generación de una caldera por hundimiento, la conocida como Paleocaldera de Tejeda. La reanudación de la actividad volcánica hace que esta caldera se rellene, rebosando los materiales volcánicos y cubriendo los basaltos antiguos. El resultado de este primer ciclo eruptivo es la formación de una Isla de perímetro más o menos circular, con sus mayores alturas desplazadas hacia el oeste.

El segundo ciclo eruptivo comienza tras un largo periodo de inactividad volcánica donde la erosión hace mella sobre el relieve insular, excavando profundos barrancos sobre las rampas lávicas y generando acantilados por la acción del mar. Esta actividad erosiva y posterior transporte de los materiales a través de los barrancos, generan importantes depósitos sedimentarios, destacando principalmente el de Las Palmas, en el noreste, y el de Arguineguín, en el sur.

Durante este segundo ciclo, también conocido como ciclo Roque Nublo, los centros eruptivos se concentraron el centro de la Isla, en lugares como Ayacata, La Culata de Tejeda, Las Mesas y Tenteniguada. Fue una fase de violentas erupciones que generaron el gran estratovolcán del Roque Nublo, edificio que fue víctima de sus propias violentas manifestaciones, dando lugar a su desestructuración y posterior deslizamiento de materiales hacia suroeste.

Por último está el tercer ciclo eruptivo, precedido nuevamente de un periodo de inactividad volcánica. Se siguen produciendo procesos erosivos y se vuelve a formar la Caldera de Tejeda. Esta vez no por el derrumbamiento del edificio volcánico, sino por la erosión y el desalojo de los materiales.
La actividad de este ciclo se concentra casi exclusivamente en la mitad norte de la Isla, dando lugar a la aparición de nuevas formaciones volcánicas de carácter puntual.  Algunos ejemplos pueden ser la Caldera de Bandama, Montaña de Arucas, la de Arinaga y la Montaña de Galdar, también conocida como Montaña de Ajódar o La Atalaya.

A partir de aquí, ha sido nuevamente la erosión continuada la que ha ido modelando el territorio, ya que, al contrario que otras islas como Lanzarote, Tenerife o La Palma, en Gran Canaria no ha vuelto a haber ninguna actividad volcánica después de la época cuaternaria.


Sansofi 

En términos de vino, casi todos provienen del contexto de ladera de picón, en este contexto es donde desarrolla la mayor parte de la viticultura en Gran Canaria, siendo la que posee por tanto mayor tipicidad, a pesar de la amplia gama de ejemplos de este tipo de terroir, existen lugares con un nivel particularmente alto, como es el caso de sansofi, en donde existe una combinación particularmente virtuosa de porosidad, estado de descomposición y altura, esta combinación hace que más allá de la tipicidad, los vinos tengan una tensión, profundidad en boca y complejidad aromática diferente a los otros vinos.

Tidao

Otro vino a destacar es tidao ya que proviene de una geología diferente, si bien sigue siendo un contexto volcánico, el viñedo es un coluvial de brechas rica en sílice, o por lo menos más que en la mayoría de las rocas de la isla, las brechas es un conjunto de producto volcánicos de diferentes tamaños consolidados en rocas y menos porosas que piroclastos, esta condición hace que el viñedo se estrese un poco más, haciendo que los vinos sean más hueso, con un perfil aromático más rojo, con taninos de granulometría fina, pero bien marcados y persistentes.

Carmelo Peña, el enólogo que ha revolucionado el panorama vitivinícola de Gran Canaria.

La Isla, conocida por su diversidad paisajística y su rica tradición cultural, está forjando una identidad única en el mundo del vino.

Con cada botella demuestra que el vino no es solo un producto, sino una expresión del paisaje y la identidad de su lugar de origen. En su compromiso con la sostenibilidad y la innovación, el enólogo está escribiendo el próximo capítulo en la historia vinícola de Canarias.